Mark es una persona buena y amable, pero su enfoque en el crecimiento lo llevó a sacrificar la seguridad y la decencia en pos de los clics”. Las palabras de Chris Hughes, cofundador de Facebook, al describir a quien fuera su socio en los inicios de la red social, tuvieron eco global desde la carta abierta que publicó hace algunas semanas en The New York Times.

Hughes, quien hace una docena de años ya no es parte de Facebook Inc., señala allí que Zuckerberg moldeó a su equipo de colaboradores más estrechos de manera que refuercen las posiciones que él sustenta, en lugar de desafiarlas. En cualquier compañía cuya cotización es pública, la junta directiva cumple el papel de supervisor del CEO: en Facebook, puesto que la junta la preside el CEO, funciona como una especie de comité asesor.

Lo que se conoció esta semana puede ayudar a entender mejor cuál es la lucha que se está librando en la firma que hoy tiene un valor de capitalización cercano a los 500 mil millones de dólares.

Este lunes se difundió la presentación que se hizo ante la Comisión de Valores de Estados Unidos tras la reunión anual de accionistas de Facebook del 30 de mayo. Según los resultados de las votaciones, el 68 por ciento de los inversores que no son parte de la junta directiva quieren que la empresa contrate a un presidente independiente sobre el poder del CEO, algo como lo que en su momento sucedió en Apple con Steve Jobs.

En la misma votación, el año pasado, la idea había obtenido el apoyo del 51 por ciento, con lo que claramente el descontento de los inversores va en aumento.

De acuerdo con Open Mic, una organización que trabaja con accionistas “activistas” para mejorar el gobierno corporativo de las empresas más grandes de Estados Unidos, los accionistas están furiosos por la forma en que Zuckerberg ha manejado una serie de escándalos en Facebook, incluyendo la interferencia electoral de la red social en 2016 y el uso de datos que hizo Cambridge Analytica el año pasado.

Sin embargo, se puede leer algo más profundo en la otra propuesta sobre la que se votó, y que se relaciona con la propiedad de las acciones clase B. Actualmente, los accionistas de clase A tienen un voto por acción, mientras que los de clase B tienen 10 votos por acción. La gerencia y los directores controlan las acciones de clase B y adivinen qué: Zuckerberg, casualmente, es dueño del 75 por ciento de las acciones clase B, lo que implica que su opinión sola ya pesa tanto como el 60 por ciento para cualquier decisión.

Bueno, este 30 de mayo, el 83,2 por ciento de los accionistas externos también apoyó una propuesta para eliminar la estructura de doble clase de acciones de Facebook. Lo que hay que ver aquí es el alcance real de esta declaración.

“Los resultados hablan por sí solos. Mark Zuckerberg y el consejo de administración de Facebook deben escuchar a los accionistas de la empresa. La arrogancia no es un sustituto del buen gobierno corporativo”, dijo en una declaración enviada al sitio web Business Insider el director ejecutivo de Open Mic, Michael Connor.

Es una obviedad que “Zuck” y la junta directiva van a asegurarse que ninguna de las dos propuestas sean aprobadas. Pero que estas sean presentadas incluso a sabiendas de que van a ser rechazadas es una declaración de guerra de la que el ocupante del trono deberá tomar nota.